¿Qué dicen los protocolos contra el acoso y la violencia sexual de las universidades de América Latina?

Revisa el documento del análisis cualitativo que realizamos en #PasóEnLaU

Sabemos que la existencia de un protocolo contra el acoso, no garantiza que el problema no exista o desaparezca. Por esta razón, el equipo de Distintas Latitudes con el apoyo de integrantes de la #RedLATAM decidimos crear, además de la base de datos que sistematiza la información del análisis cuantitativo de las universidades, un archivo que contiene una revisión cualitativa de los protocolos que encontramos.

Por Lizbeth Hernández y Georgina González

 

  • Contribuyeron con información y revisión cualitativa para esta pieza: Alice de Souza (Brasil), Valentina de Marval (Chile), María Laura Chang (Venezuela), Norihelys Ramos (Puerto Rico), Pierina Sora (Venezuela), Alba Rivas (Perú), Mariel Lozada (Venezuela), Gisella Rojas (Ecuador), Angélica Castro (Costa Rica), Xochiketzalli Rosas (México).

 

¿Qué dicen los protocolos contra el acoso y la violencia sexual de las universidades de América Latina? ¿Los conocen las comunidades de estas universidades? ¿Son claros estos protocolos? ¿Quién los hizo? ¿Cuándo? ¿A quienes incluyen? ¿Quién da seguimiento a su implementación? ¿A qué llaman acoso? ¿Son vinculantes? ¿Tienen glosario? ¿Son útiles?

Estas preguntas se volvieron importantes para nuestro especial transnacional #PasóEnLaU, en el que partimos de la revisión de 100 universidades de 16 países de América Latina para saber cuántas y cuáles de éstas cuentan con protocolos para atender casos de acoso y violencia sexual [ver primera entrega y metodología].

Sabemos que la existencia de un protocolo [encontramos que 60 de las universidades analizadas no cuentan con él], no garantiza que el problema no exista o desaparezca. Por esta razón, el equipo de Distintas Latitudes con el apoyo de integrantes de la Tercera Generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas decidimos crear, además de la base de datos que sistematiza la información del análisis cuantitativo de las universidades, un archivo que contiene una revisión cualitativa de los protocolos que encontramos.

El desglose es por regiones, salvo México cuyo caso abordamos de manera aparte, para quedar de la siguiente manera: Centroamérica, Zona Andina, Cono sur.

 

México

En el caso mexicano revisamos 8 universidades: 4 públicas y 4 privadas, de éstas solo 7 cuentan con protocolos contra la violencia de género. Las que cuentan con protocolo son: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Guadalajara (UDG), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), la Universidad Iberoamericana, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

La Universidad Tecnológica de México (UNITEC), una institución con más de nueve planteles repartidos en la Ciudad de México y zona metropolitana y otros estados del país, no cuenta con un protocolo para atender, prevenir y sancionar la violencia de género.

 

Centroamérica

En Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica) encontramos menos protocolos: de las 30 universidades analizadas en esta región, solo 9 cuentan con ellos.

En El Salvador y Honduras 2 universidades tienen protocolo: la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, respectivamente.

En Costa Rica son 5 las universidades que lo tienen: Universidad Nacional de Costa Rica, Universidad Estatal a Distancia, Universidad de Costa Rica, Instituto Tecnológico de Costa Rica, Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología.

En Nicaragua la Universidad Centroamericana cuenta con protocolo pero el vínculo está roto y la Universidad Rafael Landívar en Guatemala dice que existe, sin embargo, no es público.

 

Zona andina

Respecto a la zona andina (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia), de las 30 universidades revisadas solo 13 cuentan con protocolos.

En Ecuador,  la Escuela Superior Politécnica del Litoral, la Universidad Católica del Ecuador y la Universidad Central del Ecuador son las que cuentan con protocolo.

En Colombia 5 universidades tienen protocolo: la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad del Rosario, la Universidad de los Andes y la Pontificia Universidad Javeriana. En el caso de la Corporación Universitaria Minuto de Dios el documento no es público.

En Perú hay 5 universidades que cuentan con protocolo: la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Universidad César Vallejo, Universidad San Martín de Porres, la Universidad Peruana Cayetano Heredia y la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En el caso de Venezuela y Bolivia se solicitó información pero no hubo respuestas.

 

Cono Sur

Clasificamos como zona a Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil. Encontramos que solo 11 universidades cuentan con protocolo.

En Brasil analizamos 6 universidades, pero solo la Universidad de São Paulo cuenta con el documento.

En Argentina analizamos 8 universidades y solo 4 cuentan con protocolo: Universidad de Buenos Aires, Universidad de Córdoba, Universidad de La Plata y la Universidad de Rosario.

En Chile revisamos 6 universidades y solo 5 de ellas cuentan con protocolo: la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la Universidad de Santiago, la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Chile y la Universidad Andrés Bello. En el caso de la Universidad de Concepción el protocolo aún no es de acceso público.

En el caso de Paraguay se solicitó información pero no se obtuvo respuesta.

 

¿Qué encontramos en la revisión de los protocolos? ¿Qué nos llamó la atención?

Para realizar la revisión cualitativa de los protocolos, establecimos una metodología que consistió en establecer una ficha que nos permitiera sistematizar lo siguiente: el nombre de la universidad, el año de creación del protocolo, el ente que lo creó, el órgano encargado en recibir las denuncias y/o dar seguimiento, el tipo de casos de violencia, sexual, de género o acoso que atiende, saber si el protocolo incluye a otras poblaciones vulnerables (LGBTI, personas con discapacidad), cuál es la temporalidad que deben tener las denuncias para ser consideradas, cuáles son las acciones de seguimiento a la denuncia, si tiene una guía de acción, de procesos, a quiénes incluye el protocolo [universitarixs, empleadxs, docentes], si el protocolo incluye un glosario, si usa un lenguaje incluyente o es sexista, si es vinculante de otros entes u órganos de autoridad de la universidad o de seguridad externa, quién sanciona , si existe una primera versión y el enlace del documento.

Esta ficha permitió tener un estándar de revisión que ponemos a disposición de las y los lectores de este especial. Y también nos posibilitó ver las diferencias entre los protocolos en estos países de América Latina.

Estas diferencias están representadas en cómo se define el acoso, el hostigamiento y la violencia sexual en cada universidad y en qué tipo de violencia machista incluyen en el documento, por decir: la Universidad Nacional de Colombia contempla pornografía y feminicidio en su protocolo; la Javeriana (también de Colombia) contempla incluso explotación sexual comercial; mientras que la Universidad de La Plata (Argentina) incluye a la violencia económica entre los tipos de violencia que se pueden denunciar.

Notamos, por ejemplo, que son pocos los protocolos en los que se incluye el acoso virtual (a través de app u otras plataformas), lo tienen, con sus respectivos matices: la Universidad Javeriana (Colombia), la Universidad de Guadalajara (México), la Católica (Ecuador), la UCA (El Salvador).

Otro detalle en que hay diferencias en los protocolos revisados es en la temporalidad contemplada para denunciar el acoso y violencia sexual: en algunos casos no se especifica la temporalidad (como en la UNAH de Honduras) y en otros se habla de “casos pasados” sin determinar fecha, como es la Católica de Chile.

También observamos que hay instituciones educativas, como la Universidad del Rosario (Colombia) que en el protocolo marca explícitamente su alcance al decir: “La universidad no suple a las autoridades judiciales”.

Por supuesto, cada persona (periodista, estudiante, investigadora…) que revise las fichas encontrará más detalles que pueden ser interesantes de analizar, problematizar y discutir. Y precisamente esa es una de las metas de este trabajo: dar insumos para una discusión que derive, por qué no, en cambios positivos para la comunidad de estas universidades.

En lo que a #PasóEnLaU respecta, esta tercera entrega se desglosará (como lo hicimos con las dos primeras) en historias por países para ir más a fondo en la investigación: incluimos una entrevista para conocer a mayor detalle elementos de uno de los protocolos más longevos en América Latina, el de la Universidad de Costa Rica y la revisión del caso brasileño, país en el que se han realizado investigaciones como Violencia Sexual en el campus universitario: la Buena Noche Cenicienta, para conocer la dimensión del problema.

Esperamos que nos sigan acompañando a ver lo que #PasóEnLaU.

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